martes, 23 de diciembre de 2025

Gabriel Celaya (País Vasco, 1911 - Madrid, 1991)

 

 

 

 

 

LA PURA VERDAD

 

Los ciudadanos equis,
los honrados tenderos,
los amigos del alma,
la portera, el banquero,
no pueden perdonarnos
el loco sentimiento:
tu belleza, mi risa,
nuestro pronunciamiento.
 
No lo entienden. Nos miran
y se cuentan los dedos.
Se dicen: «Están locos.»
Casi les damos miedo.
 
Veo.
La Policía, Dios,
la fuerza del dinero,
las leyes del rebaño
nos exigen respeto.
La dicha es una falta
o es quizás un exceso.
 
La alegría es locura
y escándalo, el deseo,
reza un run-run que suena
a onceno mandamiento.
 
No se debe, ni puede
tomar por luz el fuego.
 
Veo.
¿Qué podría decirles?
Solamente que quiero.
 
Quiero, libre mancha,
la luz del mundo entero,
el éxtasis y el aire,
la destrucción del tiempo.
 
Quiero un amor, el mío.
Quiero seguir queriendo.
Quiero, pero -¡miseria!-
queriendo así, ¿qué puedo?
 
Los ciudadanos equis
no sienten lo que siento. Pero...
Pero, feliz, yo quiero.


(Fuente: Henderson Espinosa)

 

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