La estrella y el ángel
La estrella de la tarde cayó llena de pudor en mi cama La estrella de la tarde en cuyo ardor no había ni una pizca
de sensualidad Mientras yo gritaba su nombre tres veces dos grandes capullos de rosa se marchitaron Y mi ángel de la guardia se quedó con las manos juntas en el deseo
insatisfecho de Dios.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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