viernes, 26 de diciembre de 2025

Marcos Herrera (Buenos Aires, 1966)

 

 

NADIE SE RÍE HOY

 

Rasco las paredes negras
de mi cerebro como si estuviera,
con una espátula, sacando la capa de
pintura de una pared. No
descubro nada. Nada. En mi
cerebro hay silencio y esas nubes
que se parecen a recuerdos que ya
no están. Tengo suerte de no
descubrir alguna actividad, alguna idea, algún resto, algún concepto que no sabía que estaba ahí. Es bueno
pensar como si uno se deslizara
sobre una capa de silencio. Es
bueno revisar la caja de herramientas.
Algunas útiles y otras no sin encontrar
sorpresas. 
 
Estoy sentado en una silla.
Miro la pared. 
 
Miro un rato la pared.
Es bueno que no se me ocurra nada.
No me pesan las ausencias.
La mañana crece como un árbol deforme al borde de un barranco.
 
Es verano. La ciudad
espera la piedad de una lluvia
que nunca llega.

 

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