Ni la teta
verde de la santa,
que vivo se consume
entre las llamas,
ni la expansión
territorial
de las pasiones,
replantean,
en grado primero,
costumbres razonables,
no racionales.
Nadie lee la orina,
nadie toma ajenjo
para la rodilla
ni puré de abejorros
en función hepática.
Embustes comunes
serán temores comunes.
Moneda de oro:
un erizo de mar
prescribe la acción
de leyes
no promulgadas.
Nada es cierto,
excepto el dolor
que nos atornilla.
Conteos, ficciones,
respuestas forzadas,
reino voluble,
inferencias estadísticas,
nadita
que nos lleve
al infierno
por grandes riesgos
que puedan correrse.
- Inédito -
No hay comentarios:
Publicar un comentario