NADIE PODRÁ DECIR
Nadie podrá decir que me conoce
por este simple andar junto a los días,
por este gesto de ensoñada espera,
¿Quién ha izado el velamen de mis noches
para escrutar los sueños que me agitan?
¿Quién sabe de las albas sin palomas
trizadas en mis sienes de vigilia,
de este sino extraño que me tiende
un ala negra sobre cada risa?
¿Quién sabe de esta hoguera que en mis pulsos
vientos de espera sin cesar avivan,
del renovado asombro de mi canto
ante el prodigio de la rama henchida
y de este anhelo de evasión cavándome
las carnes temerosas de la huída?
Nadie me ha visto, desnuda de gestos,
transitar por el fondo de mis días,
desvelados los navíos del ensueño,
siempre en lucha, vencedora y vencida,
mas, siempre con un canto inaugurado
abrasando mi tierra estremecida.
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en "Canciones de lluvia y cielo", Talleres Gráficos D'Acurzzio, Mendoza, 1946 . Véase también Hebe B. Molina, "Marcas de fuego en la memoria", revista "Melibea", vol. 7, 2013 / "¿Donde están ellas?", https://www.ucm.es/filologia-actividades/autoras- / Jorge Campos, "Detrás del grito", revista "Ínsula" n.º 193, diciembre de 1962.
En la imagen, Iverna Codina (Quillota, Chile, 1912-Buenos Aires, Argentina, 2010. Entre 1976 y 1986 vivió exiliada en México y Cuba / MDZ Online)
(Fuente: Jonio González)
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