sábado, 27 de diciembre de 2025

Carlos Drummond de Andrade (Itabira, Brasil, 1902 - Río de Janeiro, 1987)

 

 

Drummond, Evandro Teixeira e Ela - Instituto Moreira Salles 

 

 

FIN DE AÑO

 

El último día del año
no es el último día del tiempo.
Otros días verás
y nuevos muslos y vientres te comunicarán el calor de la vida.
Besarás bocas, rasgarás papeles,
harás viajes y tantas celebraciones
de cumpleaños, licenciatura, promoción, gloria, dulce muerte
con sinfonía y coral,
 
que el tiempo quedará colmado y no escucharás el clamor,
los irreparables aullidos del lobo, en la soledad.
 
El último día del tiempo
no es el último día de todo.
Queda siempre una franja de vida
donde se sientan dos hombres.
Un hombre y su contrario,
una mujer y su pie,
un cuerpo y su memoria,
un ojo y su brillo, una voz y su eco,
y quién sabe si hasta Dios...
 
Recibe con simplicidad este presente del azar.
Mereciste vivir un año más.
Desearías vivir siempre y agotar la borra de los siglos.
 
Tu padre murió, tu abuelo también.
En ti mismo muchas cosas ya expiraron, otras esperan la muerte,
pero estás vivo. Una vez más estás vivo,
y con el vaso en la mano esperas amanecer.
 
El recurso de emborracharse.
El recurso del baile y del grito,
el recurso de la bola de color en el árbol de Navidad,
el recurso de Kant y de la poesía,
todos ellos... y ninguno resuelve.
 
Surge la mañana de un nuevo año. 
 
Las cosas están limpias, ordenadas.
El cuerpo gastado se renueva en espuma.
Todos los sentidos alerta funcionan.
La boca está comiendo vida.
La boca está tapada de vida.
La vida se escurre de la boca,
engrasa las manos, la vereda.
La vida es gorda, aceitosa, mortal, subrepticia.
 
 
 

 

PASSAGEM DO ANO

 

O último dia do ano
Não é o último dia do tempo.
Outros dias virão
E novas coxas e ventres te comunicarão o calor da vida.
Beijarás bocas, rasgarás papéis,
Farás viagens e tantas celebrações
De aniversário, formatura, promoção, glória, doce morte com sinfonia
E coral,
 
Que o tempo ficará repleto e não ouvirás o clamor,
Os irreparáveis uivos
Do lobo, na solidão.
 
O último dia do tempo
Não é o último dia de tudo.
Fica sempre uma franja de vida
Onde se sentam dois homens.
Um homem e seu contrário,
Uma mulher e seu pé,
Um corpo e sua memória,
Um olho e seu brilho,
Uma voz e seu eco.
E quem sabe até se Deus…
 
Recebe com simplicidade este presente do acaso.
Mereceste viver mais um ano.
Desejarias viver sempre e esgotar a borra dos séculos.
 
Teu pai morreu, teu avô também.
Em ti mesmo muita coisa, já se expirou, outras espreitam a morte,
Mas estás vivo. Ainda uma vez estás vivo,
E de copo na mão
Esperas amanhecer.
 
O recurso de se embriagar.
O recurso da dança e do grito,
O recurso da bola colorida,
O recurso de Kant e da poesia,
Todos eles… e nenhum resolve.
 
Surge a manhã de um novo ano.
 
As coisas estão limpas, ordenadas.
O corpo gasto renova-se em espuma.
Todos os sentidos alerta funcionam.
A boca está comendo vida.
A boca está entupida de vida.
A vida escorre da boca,
Lambuza as mãos, a calçada.
A vida é gorda, oleosa, mortal, sub-reptícia.
 

(De La rosa del pueblo, 1941)
 

 

(Fuente: Guilermo Saavedra) 

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