AJAYU
Alrededor del ajayu bailan los ponientes
haciendo huir el agua sin su sombra.
Encienden su sangre atizada de fuegos
para alumbrar los abismos con sus truenos
y sus flecos de quebrantos.
FRENTE A LA MUERTE
Tengo miedo de no poder decir la última
palabra y que me trabe al pronunciarla.
Miedo al puñado de hojas de coca que
dejarán en mi boca al morir y que la
eternidad hable por mí al infinito, con mi
lengua muerta.
CADÁVER UNIVERSAL
Sólo un muerto puede concentrar toda su
vida en la sombra.
Porque el muerto es la verdad de toda mentira
y es capaz de toda la soledad del mundo
y de asomarse a la divinidad y al polvo.
Con el muerto la tierra encuentra su respiración.
CALENDARIO
Tan diciembre, abril no entendió mi
silencio, que empezaba y terminaba
a mediodía, en la tarde o en la mañana
inquietaba mis desahogos.
Tan agosto, junio escarchaba de
veranos mi otoño.
CONFESIÓN
A fuerza de tanto no haber sido
ahora soy el desierto que crece en mis ojos.
Nunca la muerte me había matado tanto
hasta vaciar todo mi cuerpo y no albergar
ningún silencio.
SILENCIO
El verdadero silencio es lo que queda
detrás de un grito.
Es algo donde es posible horadar, algo
que se ha roto de la historia y da forma
a todo lo perdido.
APACHETA
Señálame el camino que non lleve al amanecer
florido de cantos. Desde tu altar donde huyen
los relámpagos. Haz que la lluvia regrese detrás
de los vientos y renazca la cosmogonía aymara
al lado de tus ojos, de cuyo confín nace el otro
lado del día de nuestro tiempo circular.
Ajayu del fuego y los abismos (2023)
Lima: Pakarina Ediciones, 2023, pp. 11, 12, 23, 26, 27 y 28
(Fuente: Óscar Limache)
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