En el 62,
trabajaba de peón albañil,
en Vergara,
por ahí, Chascomús.
Cundían ruidos
que apenas
eran de animales.
El viento helado
del río
quemaba las manos
y las dejaba muertas.
Estancia de los Thompson.
El buen hijo
y la madre.
Viuda sotreta.
Nos deslomamos
un mes.
El techado estaba próximo.
Se largó la lluvia.
Días y días,
los bañados desbordados.
Agarramos el jeep
y regresamos a Tristán Suárez.
En Alejandro Korn,
retenes;
tanques, tanquetas,
ametralladoras pesadas,
oficiales jetones,
colimbas nerviosos.
"Azules" y "Colorados":
la sempiterna gracia,
con ellos o sin ellos,
efecto dominó
de nuestra historia
grande y pequeña.
- Inédito -
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