POEMAS PARA MICHAEL JORDAN
I
la tersura porosa del balón
me hace pensar en la piel humana
nostalgia por el contacto
aunque el contacto sea siempre ilusorio:
lo cierto es que estamos formados de átomos
hechos de vacío
y que los átomos se repelen entre sí
por eso no nos mezclamos con las cosas
por eso cuando tocamos
realmente no tocamos nada
VII
un metro noventa y ocho
de altura
y contra el atardecer
mi sombra se alarga y cubre
al menos cuatro metros
de distancia
ese gigante negro sobre el pasto
de la cancha de golf
no es otra cosa
que la sombra de un enano
VIII
nueve mil trescientos sesenta y seis puntos
cubren la superficie del balón de básquetbol
como las cuentas de un rosario perfecto
XIV
en mis salidas nocturnas
a veces me topo con Bob Dylan o Snoop Dog
vecinos que también trotan de noche
por estos barrios periféricos y marginales
en que vivimos los que ganamos dinero
desproporcionadamente
nos miramos de reojo como un tigre que mira a otro tigre
en la oscuridad del zoológico vacío
y lo ilumina
XXVII
piensa en esto: un enjambre de avispas
devora a un tigre de bengala medio descompuesto
dos simetrías enfrentadas
la sinestesia de la avispa con un tigre
en su aparato digestivo
es un préstamo, una especie de desdoblamiento
negociación y plasticidad de la materia
no se me ocurre un ejemplo mejor
algo así pasa cuando vistes el toro de los Chicago Bull’s
cuando los poros de tus manos tocan los poros del balón
cuando el resorte de los músculos te despega de la tierra
y te mezcla con el aire
(Fuente: Transtierros)

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