jueves, 13 de enero de 2022

Carlota Caulfíeld (La Habana, Cuba, 1953)

 

CON MI RUECA

 

No reconozco mi color.

En Alejandría perdí mi sombra

y toda apariencia de ciudad

ha sido belleza de lo inútil.

Todas mis coartadas sólo

sirvieron para estrechar

los lazos con la muerte.

Mi cuerpo encuadernado de lino

y la operación final

de enrollar mis venas.

 

FILTRI D'AMORE

 

miel en todos los panes

miel en todas las bocas

miel en ti, amado mío,

con una pizca de canela,

y una cucharadita de vainilla.

 

LIBRO DE LOS 39 ESCALONES

 

1

En los espejos

diez esferas y diez decires

especulan a libro abierto:

la luz del ojo brota de la pupila

de la siempre sorprendida.

 

2

Pintar el mundo al revés

es recordar:

la risa del rey estalla

sobre la corona y la volatiliza.

El camino lleva a Gerona.

 

3

Las letras se combinan

con agua, tierra, madera,

piedras, cañas y hierro:

mientras Belleza juega

llegaré al observatorio.

 

4

En el universo de las notas

la armonía se define

en el peor dibujo del triángulo:

soy Antonello da Messina,

el de las trampas visuales.

 

5

Baúl abierto de las sustancias.

Viaje en círculos de lo que creo es.

Las pirámides, los rombos y los hexágonos

se divierten con la flor:

trazo lo oscuro y el poema se imagina luz.

 

6

Emana la sombra de la forma

y de la forma las desapariciones.

Mientras más se mira menos se ve:

la síntesis de todo y su opuesto

es llama propia en el interior del baúl.

 

7

El tejido de esencias

se hace ave, rombo y espiral.

Los sueños maduran entre los hilos

de la clave de sol hecha semilla:

el libro mudo es reflexión de azar.

 

8

El tiempo reposa en su apariencia

y las que soy yo viven en las paredes:

el juego de manos se resume

en un teclado que ríe peligros.

Quiero que la silla abra su nido.

 

9

Sin querer parecerse a nadie,

sin ser nadie,

se llega al silencio

que se parece a todo y es todo:

bordo el manto terrestre.

 

10

Cuando de apariciones se trata

los ojos y el alma forman el reino.

Cuando se habla de desapariciones

la consonancia se disuelve en el espejo:

dime si es hora de trazarte.

 

11

La niñez es una caravana sin eje:

en el medio del cero

la semilla de mostaza camina a paso lento.

Mi proceso de iniciación fue

un peregrinaje a la memoria.

 

12

Para emprender la búsqueda

no vale lanzarse tras el espejo:

abandona tu nave en la humedad del puerto

que el viento es favorable

y la ribera quietud y visión interior.

 

13

Los profetas ya no están

y los sabios son ausencia:

los sueños son ahora profetas y sabios

bienaventurados en tus santuarios

de 32 pilares matemáticos.

 

14

Angelo Milfastos en tu barquito pintado

ibas a dejar caer tu cuchillo en el agua:

el mundo se despoja de los ojos

y el microcosmos nos levanta por el aire.

Sin títulos me muevo por el pabellón de los cangrejos.

 

15

Regresamos a la fuente de los sueños y vemos las voces:

leámosnos hasta la saciedad

(desterremos el color azul y seamos astutos)

despiértenos la música, cantemos el "Lekha Dodi"

en la armonía del telar de las hadas celtas.

 

16

Si la jornada está hecha de metáforas.

viajemos con el vagabundo, carta del tarot o cuadro:

no hay criatura más preciosa que un gato

para el alma volar tras su memoria.

Dentro de la visita al pasado margino preceptos.

 

17

El boceto de nuestras caras son dos espejos de mano

con nuestras manos enlazadas en el banquito del mar:

el primer beso anida en el majestuoso gigante pasado.

Amamos las cosas imbuidas de misterio.

El tesoro tiene el prestigio de lo inaccesible.

 

18

En el encuentro nos vimos y no sabemos quién es quién:

somos dos y una entidad que tras la pared se escurre del cofre.

Tus ojos son mis ojos que escuchan,

tras la lámpara, el poema "Zum Storchen" de Paul Celan

y recuerdan que un día también fuimos Paracelso.

 

19

El fragmento de arriba está timbrado

por el Splendor Solis :

campanitas, banderas, capillas, ruedas dentadas.

Si seguimos la Vía Seca o la Vía Húmeda

seremos adeptos de la nada.

 

20

Las planchas del espejo

contienen nuestros signos zodiacales.

Veámonos las caras de león, de cabra,

de cangrejo, de pavo real y de pez:

la magia musical es mi propósito.

 

21

Volemos con el papalote que nos da Remedios:

ya salimos a la calle en el tandem de huesos de pollo.

En cuanto al simbolismo del texto,

digamos que tiene un valor aproximado

de chorro de leche que cae al mar.

 

22

Salgo del sicoanalista con mi traje verde

después de recoger las Doce Llaves de Basilio Valentín:

el doctor Jung me ha aconsejado que con la última llave

abra el laboratorio en cuyo centro está mi padre

junto al león que vomita la serpiente.

 

23

La iconografía del pelo nos permite pasearnos

con la certeza de que el viaje es más seguro.

Llegaremos a tiempo para que la presencia inesperada

nos acaricie la espalda con su lengua:

ignoremos el encuadre y entremos.

 

24

La mímesis que Hölderlin me confió

está otra vez de verde:

me siento y me vuelvo

el eje de los secretos quiméricos

bajo la mirada de Amach.

 

25

Nunca antes habíamos salido a cazar estrellas.

Alguien te habló del Uno-Todo y de la constelación no vista:

la piedra blanca muerde a la piedra roja

y vemos con el anteojo cómo el dragón enano

abreva en la fuente.

 

26

De Zürich a Venecia volamos

en un tren sombrilla:

nuestro prestigio está en el azar y el peligro.

La metáfora del camino nos ofrece

el tejido secreto de los orfebres, y no me olvides.

 

27

La ruptura del círculo vicioso lleva a la infancia:

mi aro me hace hablar de juegos y de fuegos

en el ojo absoluto de lo súbito.

En el cuadro se yergue un susurro -nazco de nuevo

con la luna enlazada a la copa que mira.

 

28

Los tratados árabes y sus recetas sobre la coloración del vidrio

son caminos visionarios que alcanzan la salida:

Jan van Eyck descubrió una fórmula de pintura al óleo

y tú llevas el mortero del alquimista al cuello.

Llamarte es la vivacidad de mi pelo enlazado al astro.

 

29

Dejémos las espirales y recorramos el palacio

que más allá del mundo está sin historia:

Fray Luis de Granada tiene un libro de maravillas

con hilos en la creación de mi destino

en aquellos otros muros.

 

 

30

En el viaje circular toda superioridad

se pone en tela de juicio:

da validez a tu lectura y ascendamos al Monte Análogo.

Si rompemos el círculo vicioso inventaremos

la totalidad y el vacío de nuestro itinerario.

 

31

Llegó la huida y nos confundieron con los emigrantes

en el trasmundo de mi exilio sin reino:

yo, como la malabarista, he hecho prodigios

ante una multitud insensible a mi acto de vuelo y

a mis inscripciones del "centro en el triángulo del centro".

 

32

De idénticos hilos es mi afán de belleza

desde que se desbordó el festejo del Sechseläuten:

encontrar tu luz en la nota de San Pedro

fue cambiar mi horario gremial, desfilar con los niños

y dejar que mi traje histórico terminara solo el cortejo.

 

33

De la visita a la catedral he salido

como un esqueleto y su clepsidra y su flecha:

toda mortificación ha sido necesaria para el éxito.

La tríada elemental se imagina pierna entre árboles

mientras soy media luna de plata unida al león verde.

 

34

Gozo de trajes alusivos y de nueve meses simbólicos

entre el espacio poético y los dibujos interiores.

La escritura es una visita inesperada, hilillo fino:

"Veo prodigios que me maravillan" y confundo la historia

de la catabasis hacia el reino de Hades con la del enano.

 

35

Tejemos con las agujas de nuestras plumas

y brindamos "Au bonheur des dames" con alambiques estelares:

las manipulaciones del pincel satisfacen mis impulsos

de un país de los locos sobre un caballo de cartón.

El Libro de San Cipriano bebe del espejo que escucha.

 

36

Mi casa tiene una cocina y un laboratorio

y una despedida de varias puertas

y un viaje ansioso de De Chirico

y el paraíso de los gatos:

Belleza busca en la memoria de mi mundo alterno.

 

37

La tejedora de Verona me ha escrito

una carta en metal bienaventurado de Praga:

los gabinetes de curiosidades de Rodolfo II

aún contienen cabezas compuestas y versos sueltos.

-Ámame poco, pero continúa, dice el tesoro.

 

38

-¡Cuéntame una mentira que he de contarte

otra más grande!, dice el hada gallega

con su alegría de siempre, y me canta

aquella cantiga que nadie nunca pudo aprender:

el huso y la rueca nos hilan a lo que estaba escrito.

 

39

Y si mis escalones a cada rato se transmutan

es porque un cierta Tabla de Esmeralda

se ha apoderado de las válvulas de mi corazón:

entre Tuatha de Dannan y aguafuertes de islas:

cada texto es dueño de su propia red, y "todo es uno".


Carlota Caulfíeld es una poeta americana de origen irlandés y ca-talán, nacida en La Habana, Cuba. Sus poemas han sido publicados en numerosas revistas literarias de Europa, Latinoamérica y EE.UU. De 1998 al 2002 fue la editora de Foto de David LaFevor Córner (www.cornermag.net), revista electrónica dedicada a la vanguardia. Caulfield reside en Berkeley, California.

 

(Fuente: La Parada Poética)

 

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