martes, 15 de diciembre de 2020

Olav H. Hauge (Noruega, 08-1994)

 

 

 TIEMPO DE COSECHA


 Estos calmos días de septiembre con su sol.

 Es tiempo de cosechar. Todavía hay matas

 de arándanos en los bosques, rosa mosquetas enrojeciendo

 junto a los muros de piedra, avellanas aflojándose,

 y racimos de moras negras brillan en los arbustos;

 los zorzales rebuscan las últimas grosellas

 y las avispas se adosan a las endulzadas ciruelas.

 Coloco la escalera al atardecer, y cuelgo

 mi canasto alto en el cobertizo. Los glaciares

 tienen todos un fino espolvoreo de nieve nueva. En la cama

 escucho a los pescadores de espadines arrancar sus motores

 y partir. Pasarán toda la noche

 deslizándose sobre el fiordo detrás de sus poderosos 

                                                             reflectores.







 PLENO INVIERNO. NIEVE.


 Pleno invierno. Nieve.

 Le dí a los pájaros un pedazo de pan.

 Y no afectó mi sueño.




 MIRANDO UN VIEJO ESPEJO


 El frente de un espejo.

 El reverso una foto del Jardín del Edén.


 Un extraño hallazgo

 del viejo maestro del cristal.




 CHOZAS DE HOJAS Y CASAS DE NIEVE


 Estos poemas no suman

 mucho, sólo

 algunas palabras arrojadas juntas

 al azar.

 Y sin embargo

 para mí

 hay algo bueno

 en hacerlos, es

 como si tuviese en ellos por un

 ratito una casa.

 Pienso en casas de muñecas

 hechas de ramas que construimos

 cuando éramos chicos:

 reptar a su interior, sentarse

 escuchando la lluvia,

 en un lugar silvestre, solo,

 sentir las gotas de lluvia en tu nariz

 y en tu pelo-

 o casas de nieve en Navidad,

 reptar adentro y cerrarla después

 con una bolsa,

 encender una vela, estar ahí

 a través de las largas frías noches.

 

 

(Fuente: Idiomas olvidados)



 

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