TIEMPO DE COSECHA
Estos calmos días de septiembre con su sol.
Es tiempo de cosechar. Todavía hay matas
de arándanos en los bosques, rosa mosquetas enrojeciendo
junto a los muros de piedra, avellanas aflojándose,
y racimos de moras negras brillan en los arbustos;
los zorzales rebuscan las últimas grosellas
y las avispas se adosan a las endulzadas ciruelas.
Coloco la escalera al atardecer, y cuelgo
mi canasto alto en el cobertizo. Los glaciares
tienen todos un fino espolvoreo de nieve nueva. En la cama
escucho a los pescadores de espadines arrancar sus motores
y partir. Pasarán toda la noche
deslizándose sobre el fiordo detrás de sus poderosos
reflectores.
PLENO INVIERNO. NIEVE.
Pleno invierno. Nieve.
Le dí a los pájaros un pedazo de pan.
Y no afectó mi sueño.
MIRANDO UN VIEJO ESPEJO
El frente de un espejo.
El reverso una foto del Jardín del Edén.
Un extraño hallazgo
del viejo maestro del cristal.
CHOZAS DE HOJAS Y CASAS DE NIEVE
Estos poemas no suman
mucho, sólo
algunas palabras arrojadas juntas
al azar.
Y sin embargo
para mí
hay algo bueno
en hacerlos, es
como si tuviese en ellos por un
ratito una casa.
Pienso en casas de muñecas
hechas de ramas que construimos
cuando éramos chicos:
reptar a su interior, sentarse
escuchando la lluvia,
en un lugar silvestre, solo,
sentir las gotas de lluvia en tu nariz
y en tu pelo-
o casas de nieve en Navidad,
reptar adentro y cerrarla después
con una bolsa,
encender una vela, estar ahí
a través de las largas frías noches.
(Fuente: Idiomas olvidados)
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