Como aquellos que marchan alegres
al matadero, sonríen a las cámaras
y agradecen los vítores
de sus verdugos
Como los ciegos que no se cansan
de ver lo que quieren
Larvas a merced del agua
Hojas al capricho del viento
Como aves extraviadas que,
al no tener donde posarse,
vuelan incesantes
a donde el corazón aguante
Como los últimos de una raza de bronce
que antes fue maíz, madera, barro
y se crió entre ajolotes
y tortugas
Como olvido que alcanza a los olvidados
cuando dejan de saber que sabían
y dejando de ser lo que eran
queda un agujero en donde estaban
*
Instalación de Do-ho Suh, 2003
*
Foto: Antonio Palmerini
(Fuente: Poesía Hermann Bellinghausen)
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