lunes, 14 de septiembre de 2026

Sarandy Cabrera (Uruguay, 1923 - 2005)

 

 

 

 

 

MI CORAZÓN VACÍO

 

Entre negras ciudades si caía
la tarde o el otoño deshojaba
el fresno y con sus ruinas alfombraba
antaño mi abandono yo sabía
estar un poco triste y sostenía
entonces mi tristeza que encontraba
que del dolor mi corazón sacaba
una luz que en mi pecho se encendía
 
Hoy que la tarde cae y el invierno
amenaza con su aire flaco y frío
tan fuerte como su volver eterno
Entonces pienso un poco, a veces río
a las cosas comunes miro tierno
será que llevo el corazón vacío.
 
 
 

EL DOMINGO

 

La ola de la vida se acrece y me levanta
y este cubo sombrío que me guarda y el sueño
de tantos pocos que aquí están conmigo
y tan confiados duermen
¿adónde va, adónde va?
 
Llueve desde hace tiempo sobre la Tierra llueve interminable
sin tregua y caen aguas y su paz
se derrama, y la madre se ha ido
todos se han ido sin destino, ausentes de futuro
Y yo no ceso tampoco de pensar y yo no acabo
tampoco de saber
y vengo y vago, y voy y vengo solo
mientras acaso este oscuro domingo de noche
navega sin tropezar va sin apoyos
perdido totalmente hacia ninguna parte
hacia otro día que nadie sabe,
que los que duermen han olvidado
y que sólo yo, que estoy llorando
no puedo creer, no puedo creer.
 
 
 

A PROPÓSITO DE UN MONTEVIDEANO

 

Ocúrreme de pronto que hago mi balance de reemplazos.
¿Qué he puesto en el lugar donde habitaban
el mito, la creencia, la certidumbre,
ardiente el terrible furor de la inteligencia ?
 
¿Quién ha usurpado el sitio de la gracia
la fuerza la belleza los saltos en el aire
las certezas magníficas
del amor y la vida?
 
Hago una horrible lista
la lista funeral del día del invierno.
Estoy lejos en una ciudad que me es extraña
que es antigua y ajena y se transforma.
 
Suelo vagar entre palacios y viejos templos
las tumbas de extramuros se ornan de repollos
mientras los cuervos gritan
y se lanzan a tierra en sus evoluciones.
 
A veces un sol rojo
ataca entre la niebla
y permanece calvo de sus rayos
impotente con la materia gris que lo sofoca.
 
En este sitio, en este formidable campamento
de fervorosos revolucionarios
reúno los más horrendos sustantivos
y situaciones de remplazo.
 
Soledad, la vejez, el desengaño,
el laberinto de la conducta, el amor frustrado,
la desesperación, el deseo de suicidio,
la poesía ausente, el trabajo inútil
la condena a labores terribles,
el no poder vivir ya más.
 
Hay algo subyacente sin embargo
-- ¿será el impulso de la vida, me pregunto?--
que me somete sus proposiciones.
 
Entonces,
como un propósito que no estoy seguro de cumplir
digo como justa verdad que me excede
las palabras del montevideano Isidoro:
 
"Yo reemplazo la melancolía por el valor
la duda por la certeza
la desesperanza por la esperanza
la maldad por el bien
las quejas por el dolor
el escepticismo por la frialdad de la calma
y el orgullo por la modestia."
 
Luego sigo viviendo entonces otro plazo.
 

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario