Escribir es buscarse en la sonrisa de la fotografía
la memoria es la figura inmóvil en el álbum color
almendra
evoco todo domingo aquel ocio y el inigualable
aburrimiento del que atento a la hípica -los anteojos caídos-
acelera su pulso con el histerismo del locutor
sobre nombres de animales históricos
nombres fetiches:
rubí agamenón semíramis
el domingo se desliza bajo la pata de esos caballos
como la estampida de los esputos de la pandilla
en el cine y las flechas de los indios
en el incendio del llano
el velo romano batiéndose sobre el galeote
las tablas de la ley
dios es una cruz extinguiéndose en la acuarela
de la tarde días horas meses sobre una montaña
pueden arder ahora
entre las líneas de este día menos inventado
y confuso:
sobre la mesa extranjera hay pescados fritos
a las 2 de la tarde
espinas lamidas
un libro de psicoanálisis de una mujer de 34 años
un tiempo límite para recuperar el perdido
a lo largo de costosas sesiones
cartas a mamá rosas y dulzones
té a toda hora
tantas veces orines
fiesta en la que ya no me interesa dormir.
Noches de adrenalina (1981)
Lima: Lluvia Editores, 1992, p. 36
(Fuente: Óscar Limache)
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