Drumi, Mobila
No yora, Mobila,
que tu mamá ta la campo,
y horita ta bení pa ca’.
Si nene drumi
cuando mamá sale,
e trae regalito pa ti,
e trae to lo nunie pa ti.
Y si nene no drumi,
Chimbilicó
Cheche Calunga
lo ranca lo pitico
y lo come.
Ay amor
Amor, yo sé que quieres
Llevarte mi ilusión
Amor, yo sé que puedes también
Llevarte mi alma
Pero ¡ay amor!
Si te llevas mi alma
Llévate de mí
También el dolor
Lleva en ti
Todo mi desconsuelo
Y también
Mi canción de sufrir
¡Ay amor!
Si me dejas la vida
Déjame también
El alma sentir
Si solo queda en mí
Dolor y vida
¡Ay amor
No me dejes vivir!
Ay, Mamá Inés
Aquí estamos todos los negros
que venimos a rogar
que nos concedan permiso
para cantar y bailar.
¡Ay, Mamá Inés!
¡Ay, Mamá Inés!
Todos los negros tomamos café.
¡Ay, Mamá Inés!
¡Ay, Mamá Inés!
Todos los negros tomamos café.
***
Ignacio
Jacinto Villa Fernández (Guanabacoa, Cuba, 11 de septiembre de 1911 -
Ciudad de México, 2 de octubre de 1971), más conocido por su nombre
artístico Bola de Nieve, fue un pianista, compositor y cantante cubano.
Los
padres de Ignacio Villa fueron Inés Fernández, ama de casa, y Domingo
Villa, cocinero de una fonda. Ignacio tuvo doce hermanos y aunque las
condiciones económicas en que vivían no fueron las más favorables, sí
participaban en el ambiente festivo criollo de la villa, lo cual marcó
la personalidad creadora, la bohemia y la alegría del artista.
Se
matriculó en el Conservatorio Mateu a los ocho años y en 1923 comenzó a
estudiar solfeo y teoría musical. Su aspiración era ser doctor en
Pedagogía y en Filosofía y Letras, pero cuando se matriculó en 1927 en
la Academia Normal para Maestros, la crisis que provocó el gobierno de
Gerardo Machado le hizo dedicarse a la música para vivir.
Tomó
elementos rítmicos y la manera tan particular de acompañarse al piano
de los discos de la pianista cubana María Cervantes su mayor y verdadera
influencia, dicen especialistas.
Los
orígenes de su apodo se dividen en dos opiniones. Para muchos, lo ideó
Rita Montaner en una noche de espectáculo en el habanero Hotel Sevilla
en 1930 o 1931, cuando la acompañaba al piano en "El manisero" y
"Siboney". Para otros, como el periodista Fernando Campoamor, fue idea
de un médico del barrio, Carlos Guerrero. Las historias populares
cuentan que a Ignacio le molestaba el apodo, ya en la época en que aún
no era famoso, cuando en su barrio esperaba ante el Teatro Carral para
sustituir al pianista de la función cuando este faltaba, o bien para
acompañar los filmes mudos que por entonces allí se proyectaban. Los
muchachos del barrio, en burla, lo llamaban por los motes de "Bola de
Fango" y "Bola de Trapo". No obstante fue realmente Rita Montaner quien
hizo popular el apodo, que se vio por primera vez escrito en público en
México, cuando la cantante hizo que pusieran en el cartel de
presentación: "Rita Montaner y Bola de Nieve".
(Fuente: Henderson Espinosa)
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