sábado, 12 de septiembre de 2026

Hilda Doolittle (Pensilvania, EEUU, 1886 - Zurich, Suiza, 1961)

 

 

 

 

 

EVADNE

 

Primero probé bajo los labios de Apolo,
amor y dulzura del amor,
yo, Evadne;
mi cabello está hecho de violetas frescas,
o jacintos que el viento peina hacia atrás
sobre las rocas de los bajíos;
yo, Evadne,
fui hecha por el dios de la luz.
 
Su pelo fue fresco para mi boca,
como la flor del azafrán,
sobre mi mejilla,
frío como mastuerzo plateado
sobre la rivera de Eros;
entre mi barbilla y mi garganta,
su boca deslizándose una y otra vez.
 
Aún entre mi brazo y mi hombro,
siento la brocha de su cabello,
y mis manos conservan el oro que tomaron,
mientras vagan una y otra vez,
esa gran mano llena de flores amarillas.
 
 
 

ROSA DE MAR

 

Rosa, áspera rosa,
dañada y con pocos pétalos,
magra flor, delgada,
escasa de hojas,
 
más hermosa
que una rosa húmeda
sola sobre un tallo—
estás atrapada a la deriva.
 
Atrofiada, con hojas pequeñas,
estás arrojada en la arena,
estás alzada
en la fresca arena
que lleva el viento.
 
¿Podrá la aromática rosa
verter tal punzante fragancia
endurecida en una hoja?
 
 
 

LOS MISTERIOS PERMANECEN

 

Los misterios permanecen,
mantengo el mismo
ciclo de la siembra
y del sol y la lluvia;
Deméter en la hierba,
yo multiplico,
renuevo y bendigo
Baco en la vid;
mantengo la ley,
conservo los genuinos misterios,
los primeros de estos
en nombrar a los vivos, muertos;
yo soy el pan y el vino.
Conservo la ley,
mantengo los genuinos misterios,
yo soy la vid,
las ramas, tú
y tú.

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

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