sábado, 12 de septiembre de 2026

Tatiana Oroño (San José de Mayo, Uruguay, 1947)

 

 

 

Puede ser un dibujo de texto que dice "ነሳ 州 Nibia Sabalsagaray" 

 

 

La camarada Nibia ha muerto. Y es preciso
hacerle un duelo activo de pintadas
de calles que la nombren.
De escolleras, de muros imborrables.
Hacerle un duelo claro como una sola savia.
Que paredes y esquinas
esgrimidas de cólera y ladrillo, den memoria.
Y los volantes leves.
Y las arquitecturas.
Que su querido nombre y su sustancia pura
conforten y endurezcan los pasos de la calle.
Que el fruto lacerante de su vida nos aguarde y nos una.
Que resuenen las voces una a una de todos los que viven
al calor de la sangre irreparable.
De los maquis, de los republicanos, de los héroes de pétalo
y madera del Vietnam
en cuyas voces breves
tiemblan
las palabras heridas de la selva la inexpugnable ciudadela hilada de bambú
y de metralla donde la dignidad humana fue plantada
y los frutos del bien
y la inocencia
pues la vida constante que Nibia edificaba sol a sol
puerta a puerta
perpetuaba
la digna estirpe muerta
sus escombros de piedra y pedernales.
Nibia Sabalsagaray, docente, ha muerto
detenida. Ha muerto
torturada.
Ha muerto sostenida por vértebras macizas de silencio.
Por radicales cadenas solidarias.
Por fábricas, crisoles y lagares, por usinas y máquinas.
Ha muerto sostenida por el mundo que amaba y defendía
La sostienen aún
su humanidad germinada en las cosas
feraces
de donde provenía. Su vida clara.


(Fuente: Henderson Espinosa)

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