A mano amada
A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;
allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,
los recuerdos me asaltan.
Unos empuñan tu mirada verde,
otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
me reclaman.
Reconozco los rostros.
No hurto el cuerpo.
Cierro los ojos para ver
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
la memoria.
— Ángel González |
Nació en Muñiz (España) el 6 de septiembre de 1925
Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta al poeta español Ángel González (1925-2008), uno de los más destacados integrantes de la generación del 50. Por su trayectoria recibió varios galardones, entre ellos, el Príncipe de Asturias de las Letras (1985) y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1996). Para la ocasión ofrecemos este poema en el que la noche y el insomnio abren la puerta a los recuerdos; y que culmina con ese magnífico “ese hierro viejo: la memoria”. Invitamos a leer su obra, en donde se une la poesía social, la emoción de los sentidos, su visión de la humanidad y su siempre acertada ironía.
(Fuente: Hermeneuta. Revista cultural)
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