El hilo olvida
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El hilo olvida,
pierde la memoria que le dicta la postura
de sus hilazas y se descompone.
No sabe cómo curvarse para tener
la forma del carrete.
El hilo se deshila y entra, indócil,
como traspasando
el filo de un grueso cuchillo, en la sabana densa,
en las guías de las hojas del guayabo,
en el tallo tranquilo
que se convierte en raíz sin subordinarse, silencioso
y tenaz hasta alcanzar la caña, hasta ser
la húmeda tierra.
Pero no es de ti de quien debo hablar sino
de la sorda persecución
que he proseguido hoy de mi oído
a mi otro oído.
De oreja a oreja corro cuando llego más lejos.
La sorda persecución de la cólera.
Y tú duermes.
Descansas simulando agitar
con tu respiración el viento.
De oreja a oreja corro;
nada puede detener mi marcha; nada
la olvida.
Y no escucho la única palabra que podría detener este
silencio desflorado.
(Tú duermes.
Acaricias el borde de mi cuerpo,
simulando.)
De oreja a oreja.
Nada puede traspasar un silencio que de oreja a oreja
corre protegido por el pabellón vegetal
de su sordera.
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De: «𝘌𝘭 𝘩𝘪𝘭𝘰 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘢» (1978)
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María del Carmen Boullosa Velásquez es una poeta mexicana 
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)
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