MILOSZ
¿De quién, si no, dirías: una verdadera
obra de arte, una flor venenosa? ¿A quién
llamarías maestro de las escalas intensivas?
Calor sensible, calor latente, movimientos
expansivos: ahórrame eso -se decía a sí mismo-
porque yo estaré pavorosamente ausente.
Esa poesía. Criatura senil, espectro avaro,
el hombre en estado último, tacto y oído
acabados: escribía por hábito o por instinto.
Solía dar a sus ojos poderes múltiples. Veía
a un dios y lo describía como la sustancia
de las cosas que no tienen nombre todavía.
Dios: hora soleada de la noche.
Agosto sepulta el paisaje. Y mi vida.
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