𝐀𝐥𝐦𝐚
Anterior a tu gramática, hoy borrada
del registro del ser, es como si tu alma
conversara con vos y no es tuya
tu palabra. Mensajes interrumpidos
te llegan, a veces hostigantes, otras
delirantes: un mapa entre escombros,
senderos circulares. ¿Qué se hizo
de la pupila del ojo de la luna?
¿Cómo crecen sin pausa las plantas
famélicas? No necesitás para escribir
tus músculos ni ver las cosas con los ojos
morados de tu madre. Sólo curiosidad
enfermiza, a sabiendas de que para el ojo
todas las lenguas son iguales, lavan
cadáveres. Sólo hay cenizas sobre las teclas
del piano de tu hermana. Lágrimas
en un pozo rodeado de ajenjo, tan común
en los campos de Rosario donde quemara
sus libros tu padre. Esa familia, esa lengua,
esa rabia. ¿Quién puede discutir con un alma
esquizofrénica, mitad cisne, mitad buitre?
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