Advertencia a mis lectores
No me crean amable porque elogio la amabilidad, ni elegante porque honro la gracia que mantiene este mundo. Yo soy igual de bruto que cualquiera, grosero de palabra, intolerante, obcecado, iracundo, lleno de pataletas y berrinches. Que algunas veces haya hablado bien no es algo natural. Es un milagro.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib

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