Tao Te Ching, V
Qué poca humanidad, la del cielo y la tierra: para ellos, las cosas son muñecos. Qué poca humanidad, la de los sabios: las personas, para ellos, son muñecos. Entre el cielo y la tierra hay como un fuelle, que al vaciarse no pierde su forma, su poder: la calma de su aire es agitarse. A las palabras se las lleva el viento y la línea del medio, en su tensión, es una cuerda floja.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib

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