lunes, 14 de septiembre de 2026

Rafael Alcides (Cuba, 1933 - 2018)

 

 

Puede ser una imagen de texto que dice ""Toda mi vida ha sidojun desastre del que no me arrepiento. La falta de niñez me hizo hombre y el amor me sostiene". Rafael Alcides" 

 

 

 

Toda mi vida ha sido un desastre
del que no me arrepiento.
La falta de niñez me hizo h
ombre
y el amor me sostiene.
La cárcel, el hambre, todo;
todo eso me ha estado muy bien:
las puñaladas en la noche,
y el padre desconocido.
 
Y así de lo que no tuve
nace esto que soy:
bien poca cosa, es verdad,
pero enorme, agradecido como un perro".
Rafael Alcides | El agradecido
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Rafael Alcides ocupa un lugar singular en la poesía cubana por haber convertido el exilio, la pérdida y el silencio en materias esenciales de su escritura. Su poesía no se limita a representar el desarraigo como experiencia individual, sino que lo transforma en una condición colectiva: tanto quienes parten como quienes permanecen pueden experimentar la ausencia y el extrañamiento. De este modo, su obra construye una geografía íntima donde la patria deja de ser únicamente un territorio para convertirse en memoria, afecto y pregunta.
Uno de los rasgos fundamentales de su poética es la presencia del hombre común. Alcides encuentra en los objetos cotidianos —los domingos, la panadería, los espaguetis, una camisa, una planta— una dimensión capaz de trascender lo aparentemente insignificante. Lo doméstico se convierte así en una vía hacia lo universal y en un espacio de complicidad civil.
Su escritura también se caracteriza por el sarcasmo, la irreverencia y una mirada crítica frente al poder. El silencio, lejos de significar ausencia, se transforma en una forma de resistencia: el grito contenido de quien se niega a renunciar a su propia voz. Alcides hizo de la poesía un territorio de libertad, juego y memoria, donde la vulnerabilidad humana adquiere dignidad y donde la voz individual termina convirtiéndose en una voz colectiva.
 

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