miércoles, 16 de septiembre de 2026

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

 

𝐎𝐭𝐫𝐨

 

Estar aquí hasta la elegía
que perfeccione lo superfluo.
Un actor que recite por mí,
sin ortografía y donde no haya
oídos molestos. Lugar donde
las apariencias sean lo esencial.
No un acto interior. Que baste
un trozo de pan seco. Que pueda
más el deseo de comer
que de saber. Que no exija
almas honestas. Que Ludwig
(no Beethoven, Wittgenstein)
componga una sinfonía
sin perder el hedor de sus huesos,
la densidad verbal: ahí está
mi retrato aunque yo no me despida.
¡Oh Yo! Deliberadamente arcaizante.
No soy sucesor de nadie de habla
extranjera pero siempre en mi voz
hay otro que no sé si existe.
 

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