Los amantes se aman con crueldad,
y como se aman tanto no se ven.
En el otro se besan, reflejados.
¿Dos amantes, qué son? Dos enemigos.
Los amantes son chicos consentidos
por el mimo de amar: y no perciben
cuánto se pulverizan en su abrazo
y cómo el mundo vuelve a ser la nada.
Nada, nadie. El amor, puro fantasma
que los recorre, leve, como cobra
impresa en el recuerdo de su huella.
Y ellos quedan mordidos para siempre.
No existen más. Lo que existió, no obstante,
continúa doliendo eternamente.
Traducción de Ezequiel Zaidnwerg Dib
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