Yo vi a los pibes esqueletos
mendigando tiempo
en la sucursal ministerial de la limosna.
Yo vi a las madres
paridoras de fantasmas
echando agua de llanto
a las ollas sin arroz ni fideos ni futuro.
Yo vi a mis hermanos
de infancia emocional
recitando arengas a la bestia
que devoró a nuestros ancestros.
Yo vi en el espejo de mi barrio
a una versión de mí desconocida buscando
las razones de esta muerte en vida.
Yo vi al mejor
de los corazones solidarios
latiendo a reglamento
para cumplir rutina
mientras la sangre drenaba hacia el río.
Yo vi antes del poema
y ya no vi
cuando llegó la bala oficial
de la ceguera.
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invierno de la patria herida
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