lunes, 7 de agosto de 2023

Jorge Leónidas Escudero (San Juan, Argentina,1920-2016)

 



"Sí, queridos amigos, sentado en la placita del barrio sentí la transmutación del oro.
Allí viví lo que dice el poema. Es el caso de un “poema vivido”.
De pronto, el pensamiento me llevó en su vuelo a la Cordillera de los Andes, cercana y motivo de mis andanzas en el cateo de minerales en la provincia de San Juan, donde vivo. Buscaba oro, pero en ese vuelo descubrí la respuesta emotiva al encontrarme con florcitas amarillas en vez de oro.
Bastó ese encuentro para sentirme ampliamente satisfecho y darme cuenta del verdadero hallazgo: Que en mí mismo estaba el oro".
 
Jorge Leónidas Escudero
San Juan, Argentina septiembre de 2015
 
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LA LLUVIA ESTÁ LAVANDO 
 

Se está haciendo tarde para subir escaleras,
dar el amor si juras quererme,
revolucionarse a préstamo
y agarrar a los muertos de palo blanco. 
 
Viene de otra manera responder a los padres.
Agua movida por la piedra del molino
hacer los movimientos que caben,
los que la lluvia está lavando. 
 
La parábola de una baldosa muerde
las ínfulas esclavistas.
Porque nos cortaban los cables, imaginaos,
y horribles manyines,
entes sin collares de flores,
acróbatas sobre nuestras clavículas
inventaban las leyes. 
 
Homo homini lupus los trilobites
y tantos fósiles,
pero viene curarnos con caneiones
dar besitos no vuelva la nube forma de hongo,
supongo,
porque tu codo electriza el mío y liga el mundo. 
 
Somos esta materia que maneja aire
para que florezca el durazno.
 
 

A OTRA COSA 
 

¿Pongámonos bien la vida
que nos pusimos del revés?
En vez de alimentar historias de plomo
digamos cosas fáciles. 
 
En vez de hacer de perro del hortelano,
o llorar a la luna porque no nos quieren,
echemos pájaros en el jardín de las preciosidades. 
 
Probemos saludar a desconocidos
a ver si aparece el amor,
pues qué delgado está el mundo,
qué pálido, y necesita apoyo. 
 
Aventa una palabra uno y afecta al tiempo futuro;
por eso hay que hablar con cuidado
y sonreír más. 
 
Pogámonos bien la vida a ver qué pasa,
pues así como estamos se han desequilibrado
los bancos de las plazas
y si no intervenimos
¿a dónde va a ir la gente a tomar aire?
 
 

A OTRO HABLAR 
 

¿Y qué puedo decir con la lengua trabada?:
esto, y la sombra piso,
palabras huecas alzo, tomo
de la cola de un ratón y lo suelto,
no es lo que busco. 
 
Ando a ver en qué ando, qué saber,
hallar mi centro fijo, un rastro, un carozo;
me respiro y no. 
 
Una mujer ayer su cabellera puso,
venda en mis ojos;
pero no dejé de buscar lejanías. 
 
Quiero decir hermosas, no razones,
palabras como hombres pétalos y estrellas,
seudópodos de mí hacia lo inaprensible 
 
Ando andando estas averiguaciones
a ver si se me desata la lengua.
 
 

CAZA FURTIVA
 

Aguaiten:
la poesía se deja ver cuando gusta y uno la alcanza si le alcanza el salto.
Entonces
cada uno cante lo suyo
en la rama que se le cante. Intente
lo mucho a nombrar y escaso,
lo necesario y difícil. Escarben
debajo de las cáscaras busquen
la palabra única.
Búsquenla, mejor dicho espérenla;
y aunque cierto es vano decir a otro cómo
hay que caminar,
les digo aquí un modo de cazar gorjeos
de pájaros emisarios, pero es obvio
que si no naciste con dedos de guitarrero
te es mejor tocar otros asuntos.
Tan cierto como reír o llorar
puesto si vos te estrujás el cerebelo
sale merdosidad,
esos palos de ciego que castigan de alivio
a oídos inocentes.
Me pasa
golpear tambores, meterme en berenjenales
y participar en festivales de chicharras.
Tarde nos arrepentimos, si acaso,
pero lo escrito queda escrito.
Es que aguaiten pues todo es acechar
hasta que una evidencia salga de su cueva y recién dar el salto, cazarla,
compartirla con los análogos
nuestros que viven en las cornisas gatos
hambrientos de infinito.
Y alegría festejos alegría
porque el cazador de palabras
vive para no matarlas.
 
 

LO INESCRUTABLE 
 

Si usted toma la punta de un conocimiento
y empieza a tirar el hilo
va a sacar una sombra. 
 
Es tremendo y espanta,
porque si todo está unido a todo
uno piensa extraer un pez gordo
y termina vencido con la boca gusto a nada. 
 
Mi caso es el de siempre, siempre el mismo.
Ya no puedo callar y más tranquilo
vivir sino que indago e inmerecidamente
caigo en la oscuridad. 
 
Tras el fuego sagrado a si pellizco
me levanto alta noche y sigiloso
pongo la caña de pescar en vano. 
 
Sin embargo insisto.
 
 
//
En: "JORGE LEÓNIDAS ESCUDERO. POESÍA REUNIDA".
Selección de poemas: Cecilia Pontorno.
 
 
(Fuente: Cecilia Pontorno)

 

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