Wish you were here
Despierta la mañana
sobre las hojas verdes.
Me tranquiliza
que estén ahí
después de nosotros.
No importarán
mis dedos de sangre verde,
este bolígrafo adúltero,
lo que se pone
a la puesta de sol.
Son ovaladas y puntiagudas
como el tiempo,
un ovillo
dejado atrás por un gusano,
unas hebras quemadas.
No importa apenas
cuando se acaba el sol sobre las hojas,
no importa nada,
no saben a miel, ni pican.
Se desmenuzan.
¿Tanto quebranto en ciernes
por una telaraña?
La sombra de una hoja en arena,
un rastro de ojos de esfinge
ya sin boca.
(Fuente: La terca realidad)
No hay comentarios:
Publicar un comentario