LAS CHICAS DE CUSHAMEN
a la memoria de las Meli: mi abuela Peti, mi mamá Eugenia y mis tías Cecilia y Segunda
voy a honrar a esta memoria
que me avisa
que ya viene
en las ancas de mi sueño
debo tener preparado el corazón
y lo amaso en una mesa de cuatro patas
traigo una matra
la doblo y cubro el banco
-asiento asiento-
y mi corazón se pone laboreado
soplo en las cenizas
el aliento mi newen partido
-Anciano Fuego Anciana
despierten
vengan a mirar
a las chicas
que vinieron de visita-
chiñoras parecen
con cabello enrulado
con pintura en los labios
-chiñoras- les digo
para escuchar su risa
en el tiempo que regresa
allá
el día comienza
a la misma hora siempre
el marido se pone el mameluco los botines
y se trepa a un camión, el de la empresa
y una se pone las zapatillas y el pañuelo
de sirvienta por hora
y camina hasta la casa central
de la patrona
y cada lunes tiene que estar almidonado el guardapolvo de los hijos
y su poesía de memoria y las tablas
el tiempo es un filo que cae sobre una
y te corta lo que sobra:
las palabras
el llanto
el mirar largo a tus crías
para que salgas
puntual y rendidora
hacia el trabajo
ahora se miran en la cara de mi abuela Peti
y el tiempo es un caballo que descansa en el potrero
y yo que nunca pude manejar el tiempo
estudié para dar clases de cuarenta minutos
y me sobraban diez
o me faltaban cinco
ahora escribo
eso se ve en mis manos
sin paspaduras y sin callos
no aprendí a carnear un capón
ni cuidé un cordero guacho en el invierno
en las vacaciones de la escuela
nos estaba permitido el viaje
un trecho hasta la hilera de los álamos
un infinito hasta el puente del río cakel
hasta ver el azul que me volvía adentro
donde la malasangre
se aquietaba
pasar el tramo de los teros y las avutardas
llegar a los abrojos y al neneo
a la huella seca
al ladrido de los perros
(Fuente: Daniel Rafalovich)
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