BUFANDA
Es una bufanda
no abriga
se enrosca
se incrusta en la garganta
es soga nudo gota amarga
colgada
ahí
donde termina el paladar y se ahoga el cuello
cuando el aliento
cae
hacia
tráquea faringe esófago diafragma
cae
el aliento
rueda
hacia abajo
donde no se ve nada
nada se palpa y se aloja
en la masa sin forma de las vísceras
aprieta
cuando de noche
no te atreves a trancar la cerradura
y cuelgas libre la llave del llavero
porque te envuelve el miedo
de que el portero no te oiga
y que te asalten infarto
muerte súbita y no llegue
la emergencia o que te encuentren
la mano agarrotada en el teléfono
y pasados tres días vengan
a derribar la puerta cuando
el olor a podrido invada
el piso y las paredes porque
todas tus palabras se volvieron arena
y piedra tus oídos que no alcanzaron
a escuchar el gallo que sólo para tí
elevaba la cresta más sonora
no podrá la caricia ni el beso ni
la lágrima
detener el estrépito del día
al derrumbarse sobre tus ojos secos
porque una a una las puertas se cerraron
y todas las ventanas quedaron en clausura
(aunque entreabiertas)
Tal vez
despertará el eco de la fiesta en las pasturas.
TRAZOS
Mirar el horizonte cuando
la tarde se arrodilla camino
a la oración, arropar
el ojo en el oro de ese cuenco
donde nace
el bálsamo morado de los higos
porque el día
a veces
muere
en una raya roja
a veces
en una raya blanca y
a veces
no se ve
entonces trazarla
desde el enjambre en ascuas
donde germina
exacta
la semilla del aire.
(Fuente: Henderson Espinosa)
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