ALDEA
La sangre —nuestros muertos— se levanta
con el humo del pueblo silencioso;
en la sombra del río, aún más hermoso,
el chopo antiguo, al contemplarse, canta.
Archivando la luz en la garganta,
vuela, libre, el insecto laborioso.
Alto cielo tallado: luminoso
cristal donde la rosa se quebranta.
Es nuestro ayer, nuestro dolor sin nombre,
retornando, de nuevo, su camino;
futuro en desazón, presente incierto,
sobre el hermoso corazón del hombre.
Como una vieja piedra de molino
que mueve, todavía, el cauce muerto.
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de "Ancia" (1958) en "Obra completa", Sabina de la Cruz, ed., Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2013. En la imagen, Blas de Otero (Bilbao, España, 1916-Madrid, España, 1979 / Deia)
(Fuente: Jonio González)
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