miércoles, 22 de julio de 2026

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

PARTÍCULAS DIMINUTAS

 

He visto venir a una poeta
tan cuidadosa su escritura
vacilando, velada, ora atareada
en su rezo, ora moscarda gris
de carne, zumbante, reina
entre moscas. Leyendo a R.C.
me dije: moriré como la Anna
de Tolstoi y estas frases: hoy es
todo repugnante de mirar,
hablaré sin obrar para errar
lo que se debe. Me encerraré
a leerte en un altillo. Mate
laqueado, yerbas aromáticas,
leeré pensando en la mujer
que cava en busca de partículas
diminutas que le den sentido
a sus versos, hojas, hojitas; no
en lo oscuro, algo que sembrado
en lo oscuro le dé un sentido
diverso a la soledad y al silencio.
Cómo es o no es en ella cada cosa.
Cómo era escuchar música,
ver pintura, ser feliz. Cómo es que
hubo años en los que de cada pared
colgaba un Castagnino. Cómo es
que ahora giro y giro, voy,
me detengo, quizás sí, quizás no,
me uno o me aparto del rebaño.
¿Nada hay más allá del instante
en que escribo? ¿Cómo es morir
sin una causa?

 

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