ARTE POÉTICA
Como el boxeador, el poeta se prepara.
Como el boxeador, el poeta amanece trotando
por las calles desiertas y brumosas de la ciudad
aspirando y expeliendo aire y versos.
Como el boxeador, el poeta juega con su sombra,
pelea con su sombra,
discute, debate, polemiza con su sombra
oscilando de un lado a otro como péndulo suizo
soñando con ceñirse algún día
la corona del Consejo Unificado de la Crítica Literaria.
Como el boxeador, el poeta levanta pesas
fortaleciendo manos, piernas y brazos
buscando escribir innumerables horas
sin denotar dolor ni cansancio
guardando el aliento hasta el último asalto.
Como el boxeador, el poeta se sobrealimentará,
no fumará, dormirá temprano y no tocará mujer
haciendo de su cuerpo un templo
el yunque plateado
donde cincelará la belleza o el pavor.
Pequeño dios, pequeño atleta.
Pero corno el boxeador, el poeta puede terminar ciego,
lisiado o paladeando el efímero sabor de la gloria
o abandonado en la vetusta cama de un viejo hospital
derribado por golpes arteros o por versos demoledores.
Como el boxeador, el poeta, exactamente.
Desnudo (2005)
Lima: Arteidea Editores, 2005, pp. 41-42
(Fuente: Óscar Limache)
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