domingo, 29 de marzo de 2026

Alberto Pipino (Buenos Aires, 1942)

 

 

 

 

A pesar de nada



Mi cuerpo acomodó sus orificios
en un solo agujero
donde entraron palabras desatadas, otras
desprolijas, sucias, algunas zurcidas y
tímidas que voraces
comen vísceras, sesos, músculos, corazón,
sin dejar de chupar los huesos hasta
el tuétano como debe hacer
una poesía con hambre,
ya sin ojos, lengua, oídos ni olfato,
después de mucho digerir quedan
márgenes en una columna yéndose,
girando con desaparecidos a la intemperie
soltando amor, belleza, verdad,
retazos de neblina,
memoria, vida,
nada.
 

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