jueves, 26 de marzo de 2026

Gregory Corso (Nueva York, EE. UU., 1930-Robbinsdale, EE. UU., 2001)

 

 

 

 

 

CUANDO NIÑO 

 

Cuando niño
vigilé las escaleras
fui monaguillo
volé los pájaros de Nueva York 
 
Y en el campamento de verano
Besé a la luna
en un barril de lluvia
 
 
 

ESPÍRITU 

 

El espíritu
es vida
que fluye
a través
de la muerte
de mí
 
incesante
como un río
que no teme
transformarse
en océano
 
 
 

ALQUIMIA 

 

El pájaro de alas azules
se posa sobre la silla amarilla
__La primavera ha llegado
Yo obsequié
Obsequié el firmamento
junto a las estrellas los planetas las lunas
y también las nubes y los vientos del clima
las formaciones de aviones, la migración de las aves...
“¡De ningún modo!”, aullaron los árboles,
“¡Los pájaros cuando no vuelan son nuestros, no los podés obsequiar!”
 
Así que obsequié los árboles
y el terreno que ellos habitan
y todas aquellas cosas que crecen y se arrastran sobre él
“¡Un momento!”, marearon los mares,
“¡Las costas, las playas son nuestras, los árboles para los barcos
para los astilleros, nuestros!, ¡no los podés obsequiar!”
Por lo tanto obsequié los mares todas las cosas que los nadan los navegan...
 
“De ningún modo”, tronaron los dioses,
“¡Todo lo que has obsequiado nos pertenece! ¡Nosotros lo creamos!
¡Incluso creamos a aquéllos como vos!”
Entonces fue cuando obsequié a los dioses.
 
 
 

DUDA ACERCA DE LA VERDAD 

 

En la Musa no existe
hogar para el descanso
El alhajero
está sobre la vereda
_su espejo roto
 
Observo y veo
un poeta gastado
_qué dulce- triste
objeto demolido es el hombre poeta
 
Mi buen corazón dice: “No,
tonto, es el espejo
que se ha roto”
 
A pesar de que la verdad ya no es mi guía
no haré de mentira verdad
Abandoné el alhajero de los poemas
para siempre
 
pero al regresar al día siguiente
vi a un chino
llorando bajo el sol.
 

 

(Fuente:  Henderson Espinosa)

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