La mujer maravilla
a Cayetana Vidal La ropa de gustar, la vincha, el cinturón, los brazaletes, se los calza y sale a repartir destellos por el país que quiso convertirla en leyenda. Encantadora es. Inapelable. Nada de música o estrellas, nada de campanas. Cuando ella pasa, el mundo es una chica americana. Su belleza se mide en la futilidad de un gesto: como arma letal, un avión invisible. Sufre por ser tan fuerte y no poder perder un brazo, el corazón en una balacera. Sufre porque no ama, y es ése el aire que le falta. Sueño con tener un recuerdo junto a ella por ejemplo: la experiencia de los dos en el fotomatón. Como prueba inobjetable, una historia de amor en cuatro cuadros para llevar en el bolsillo del corazón de la chaqueta. Su mayor certeza no la obtiene de la verdad del lazo. Lo que importa lo sabe por lo que lleva perdido. No cuenta lo que haga, en la lucha o recostada en un sillón, todo el tiempo, parece que su traje va a ceder. No es la furia de la carne suspendida, es el corazón que late. Agitada, la vedette se deja ver después de la rutina. La boca, el cuello, el pelo suelto. Está en todo lo que digo, está en lo que todavía espero.
RESCATE: LA FUERZA (2001), DE HERNÁN LA GRECA
Esta semana el talentoso poeta y ensayista cordobés Marcelo D. Díaz nos presenta una selección de siete poemas de La fuerza, el único libro de Hernán La Greca (Buenos Aires, 1968). La Greca publicó estos poemas sobre héroes y villanos del cómic y poco después se fue a vivir a Atlanta, donde durante más de dos décadas trabajó como director creativo de Cartoon Network para América Latina. No volvió a publicar poesía.
NOTAS MENTALES SOBRE LA FUERZA DE HERNÁN LA GRECA
¨La vulnerabilidad de las cosas preciosas es hermosa, porque la vulnerabilidad es una señal de existencia”
Simone Weill
No sé por qué recuerdo unos versos de Gary Snyder traducidos por Bárbara Belloc y los parafraseo en mi mente: al borde de la luz vamos al encuentro de la poesía. Sigo, con esa misma intención vamos al encuentro del libro La fuerza de Hernán La Greca, poemas traídos de otro mundo ya. A veces recuerdo la frase El hijo del viento para hablar de Caniggia en el mundial 90. ¿No es un nombre maravillosamente poético por haber superado la esperanza?
En simultáneo pienso en el record de Usain Bolt, 100 metros llanos en 9, 58 segundos. ¿No es un superhéroe? Quién se atreve a lograr lo imposible sin esperar, quién avanza a pesar de tener las circunstancias en contra, no hay retrocesos, sólo el dictado de una voz traída vaya saber de qué pasado remoto como esos relatos que no son otra cosa que encantamientos desde que existe la palabra y todavía nos permitimos maravillarnos cuando los escuchamos. Tal vez los poemas de La Greca provienen de allí, mediados por la cultura popular, el comic y las narrativas con las cuales nuestra imaginación se fue formando en la plenitud de su inocencia hasta convertimos en lo que somos ahora.
(Marcelo D. Díaz)
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)
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