Poema de las cosas
Pobres de las cosas, que no pueden hablar
y que a veces se nos caen de las manos,
como en un aviso.
Pobres de las cosas,
centinelas dormidos
en la garita de los sucesos.
Pobres de las cosas,
cegadas a puñados
con el mezquino barro de las imposibilidades,
musgosas de sombra,
distendidas por el misterio.
Pobres de las cosas,
por todos sus poros nauseadas
de su destino único,
llenas de telarañas de rutina
en el útil costurero de los anaqueles;
nacidas en la muerte
como tú en la vida;
boqueando estériles
el señuelo de su advertencia.
Pobres de las cosas,
resquebrajadas por la espera,
y mostrándose siempre corteses
a pesar de su dolor tenso,
que a veces gira sin órbita
y explota
contra el suelo.
Pobres de nosotros,
que nunca sabremos…
(Fuente: Henderson Espinosa)
No hay comentarios:
Publicar un comentario