Nació en General Galarza, Entre Ríos, el 3 de febrero de 1931. Era periodista y poeta. Publicó diez libros de poemas, uno de ensayos, y dirigió revistas literarias y culturales. Lideró un grupo de escritores y artistas de vanguardia que promovió una serie de publicaciones efímeras: Serpentina (1957-1958) y Arte y Crítica (1964). Fue secuestrado a los 44 años el 26 de marzo de 1976 de las oficinas del diario El Actual, de Escobar, que dirigía, y asesinado, y sus restos recuperados en 2009.
Su último libro, no distribuido, "Ejercicios para no llorar en vano", fue quemado. Sólo quedaron tres poemas de ese libro. Este es uno de ellos:
Un día nos reuniremos
Un día nos reuniremos gran suma de minúsculas
despiertas y conmovidas
Entonces derribaremos las puertas del tiempo injusto
Y no habrá nadie entre nosotros que llore por causa
de los ídolos mimosos
Nadie entre nosotros que nos delate con su canto de sirena
a los señores de la infecundidad porque habremos cerrado
tanto nuestras filas que toda la ternura será nuestra
Entonces no habrá nadie entre nosotros con empacho divino
Los curanderos se comerán sus yerbas y se ahorcarán
con sus cintas de medir
Nadie rebelará nuestro poder porque seremos todo el poder
No volveremos nuestros rostros cuando los niños nos sonrían
iremos de nuevo a la escuela con ellos
Entonces no habrá entre nosotros ningún indeciso
Los reclutadores se quedarán sin sueños en el infierno
que les dejaremos por herencia
No nos sentaremos a medianoche en la cama a preguntarnos
sueño o estoy despierto?
Los mesías del valle no podrán ir a las montañas
porque ellas también serán libres
No dejaremos crecer las alas de ningún pichón de águila
Destetaremos los terneros mañosos
Un día nos reuniremos y romperemos todos los contratos
de la providencia, siempre oportuna en desviar el agua
y el aire de nosotros
No habrá invitados especiales entre nosotros
Decidiremos el mundo entre todos
*
Otros poemas:
CANCIÓN DE LOS FUNDADORES
Las pequeñas atrocidades amantes atraen los
cielos
sin nubes, cargan de favores imprevistos
la boca devoradora de la bestia de los salmos.
Ser la vaga inocencia del hombre de una vez,
pero es incertidumbre el matrimonio distinto.
Es el momento propicio. De uvas angélica desciende
la paloma;
Nieva en los paraísos públicos.
Somos los hijos crueles de la pareja humana;
construímos la pirámide con nuestra sed y bebimos
el agua
espiando el desierto movedizo.
No estuvimos en el entierro del coleccionista
de estampillas
de 'todos los países'; caímos a la hora de las
flores
dándose a la noche.
Las partículas sedientas decidieron la amistad
con los fuertes;
en un diálogo con el tiempo los escorpiones
del corazón
descifran las serpientes del horizonte verde.
En la otra ribera nos esperan las naves vacías;
allí comen las llaves en el ojo del destino, de
paso
consideremos las grandes hojas creaciones de
paso
consideremos las grandes hojas creaciones del
recuerdo
en los pórticos inaugurados en la mañana de ayer;
allí comienza el deseo en la piel y camina
el puente ebrio de ríos; es el crecimiento de
la danza
y el sudor le enciende unas luces a las lágrimas:
allí el sacrifico incruento, el pequeño lunar
debajo
de tu omóplato izquierdo;
allí la nueva ciudad recién hoy fundada.
*
MALDICIÓN DEL MOLUSCO
Los muertos no dicen esta boca es mía
Sus dulces consecuencias no laten entre los pastos
No respiran
¡Reino incorregible!
Consume la vida no dice adiós
Todo resta entre nosotros
La gran voz de trueno cae con sus claves
¡Imposible cultivo del engaño!
Un avance sin ser.
La constancia consume su instancia
Tormento en la puerta atornillada
Sin brillo
Plata de pasar las manos
Cada noche la alegría suspira
Antes dormir a la caricia del sueño
Delicioso expirar del revólver
¿Quién llama a la llama?
El caracol: siempre el mismo atesorador
Del silencio.
(Fuente: Cecilia Pontorno)
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