El mar de la terminal de Puerto Montt.
*
Este mar, parece un lago
termina callado en la piedra verde
que no será escollera para ir a pie hacia la memoria.
Lo condenaron a estar lánguido, cerrado.
Lo condenaron a que nadie llegue hasta su orilla
a mojarse los labios con los dedos
y lamer su beso.
Este mar, está frente a gente que no lo mira
que carga penas, valijas, historias o carros anaranjados
con basura.
Este mar
no parece el mar
porque él no arrastra lo que debería arrastrar en la sal o la espuma
ni se rompe entre las rocas ardiendo blanco en el aire
ni se entrega en la arena y se va para siempre
volver.
Para este mar la piedra, creó musgos
como una forma
de piedad.
*
julio 2015.
de Amaranto (nunca editado).
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