
¡Qué esmerada y sutil sabiduría
Se diría
que tejiese una alfombra de oración
con flores y con ramas de invención
y letras enlazadas en poesía.
No sabemos el fin ni la razón
que gobierna el concierto,
pero el Ojo sin párpados que vela
está despierto.
(Fuente: Daniel Rafalovich)
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