martes, 12 de septiembre de 2023

Aciro Luménics (Chile)

 

Hostal





I

 

Sin pensar

sin imaginar

mi lengua te exploraba

junto a la ventana

sobre la cama deshecha

el canal 

a unos centímetros

que debíamos apresurar

abordar entre voces

ásperas por el tabaco

y el toque de armonía

entre tus piernas ya cansadas

sin mirar atrás

ni volvernos sal

una vez más.

 

 

 

II

 

Nos miraron brevemente

quisieron olvidar

la forma cúbica

de encaje

la puerta que abrió 

y cerró

nuestras frágiles expectativas

fuimos débiles

nos quebrantamos

al subir esa colina

en las afueras

de ese pueblo

inhabitado

y un cartel al viento

te mostró la furia

de un amor

arrebatado

y permanente

 

 

 

III

 

Buscábamos donde dormir

entre diagonales

más allá de un caupolicán herido

desagarrado

ya sin alma

el hombre joven con mirada bates 

nos dejó pasar

la casa limpia

y ordenada

la tensa calma

más aún al desayuno

el anfitrión sirvió

dos trozos de almidón

y escuchamos la señal

el golpeteo

esa melodía que nos unió

durante el viaje

nos atamos al jardín

bajo las flores

esta soy yo, te oí decir, 

pero no importaba

no importaba

nos habíamos perdido ya

demasiado lejos

 

 

 

IV

 

Recuerdo la tormenta

el sonido de los truenos

el cielo impávido de luz

la lluvia en todas direcciones

los celajes

batiéndose hacia el sur

forjamos el amor movidos por

la fuerza del océano

el torbellino sucedió por el camino

apenas inclinado

el hilo disolvió

por un segundo

hasta ver allá

al final de un horizonte

atizado por relámpagos

un destino escrito sobre las mareas

indeciso y furioso

irrefrenable

 

 

 

V

 

Los años destilaron

bajo el puente

en el que nos volvimos a encontrar

guiar

hace unos días

la melodía de aquel verano fresco

el rumbo decidido

al otro lado

hacia la isla

en que bates nos dio hospedaje

y desayuno 

en una habitación clara

frente al patio de las flores

y tu voz imaginó otra vez

esta soy yo, repetiste,

la isla nos espera

en otro tiempo

en otra calle diagonal

un viaje al mar

un cruce gigantesco

definitivo

natural

la despedida

 

 

 

en A ultranza, 1969

Pintura: Theodor Kittelsen


(Fuente: Descontexto)

 

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