viernes, 4 de agosto de 2023

Ned Balbo (EEUU, 1959)

 

Víctima del fuego

 

Una vez, al subirme al tren a Nueva York,

todo el pasillo lleno y los asientos ocupados, vi

un lugarcito libre -con gente que guardaba

su distancia empujándose- y muy pronto

me dí cuenta del por qué: un hombre con la cara derretida,

vuelta a coser apresuradamente, injertos que chorreaban

como cera que se calienta y luego se congela, un ojo liso

tapiado de carne y el otro, frío, que oteaba por la ventana.

Acalambrado y harto de empujones, yo también evité

sentarme en el asiento vacío, ese lugar, y me abrí paso

al siguiente vagón, después al otro, pero ahora

me pregunto por qué el fuego que lo podría haber matado

no lo hizo y lo cruzó de quemaduras; si llama vida

a este espacio por el que se mueve, espacio oscuro

al que nadie se atreve a entrar, y qué fuego

arde en él cuando nos apartamos.

 

 

   Traducción de Ezequiel Zaidenwerg





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