CUMPLEAÑOS
Cuando era niño, llamábamos castigo
a ser encerrados en un cuarto. La aparente
abdicación de Dios por los asuntos del mundo
mientras subo los cinco pisos hasta mi apartamento,
recuerdo la voz airada de mi padre
envuelta en ansiedad y amor. Como siempre,
la posibilidad de un hogar—un sueño, como mucho—
permanece ilusoria. Por eso leo a Platón, para quien el amor
no ha sido profanado. Me tumbo en la alfombra,
como un gusano pastando, y comprendo cosas
sobre las que no tengo ningún conocimiento empírico.
Aunque la puerta esté cerrada, soy libre.
Como un mapa obsoleto, mis fronteras están cambiando.
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en “La apariencia de las cosas. Antología poética”, Quálea, Torrelavega, 2008. Trad. Eduardo López Truco. En la imagen, Henri Cole (Fukoaka, Japón, 1956 / The Paris Review, 1978)
(Fuente: Jonio González)
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