Canto solo en la casa vacía
a veces, tan solo para mí,
querida mía. Canto solo,
en voz baja, melodías antiguas,
canciones casi siempre de la infancia
o de mi juventud. No canto
para nadie. Solo canto
por el solo deseo de cantar
y de oír una vez más esas canciones.
Suelo cerrar los ojos en la casa
vacía y a veces, querida mía,
me cubro incluso la cara con las manos
para cantar en voz muy baja
melodías antiguas. Melodías
que sin decir ni querer decir nada
lo dicen todo: todo aquello
que los hijosdeputa de este mundo
han olvidado o jurado destruir.
(Fuente: Life vest under your seat)
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