sábado, 20 de marzo de 2021

Aciro Luménics (Chile)

 

 

El sonido eterno





a Cristián Cuturrufo
 
 
 
Aquella noche de jazz ardiente
el sonido se escabulle hasta los árboles del patio
el mismo patio que compartimos
más de alguna vez,
una conversación rápida,
            la risa rápida,
luego el sudor sobre el escenario
-caga gota es una nota-
el grito de apoyo a sus compañeros,
el ritmo con el pie...
Lo recuerdo con Gálvez, con Díaz,
con Dannemann, con Jimmy Coll, Lencina Jr.,
con Molina, con los músicos de Hancock,
con los músicos de Sandoval,
en el Blue Note...
 
Su partida es un shock
para los que amamos la música,
para los que íbamos cada fin de semana
a la casona de Macul con Irarrázabal...
con la esperanza de verlo tocar,
            de que llegara
tras algún aburrido espectáculo formal,
            a gritar,
            a desabrocharse la camisa,
            a transportarnos en cada giro del pistón.
 
Decir que parte y se queda es un lugar común.
Un artista de su altura no se aparta para siempre.
Seguiremos gozando su presencia,
            su sonido chachachá,
            su estilo cumbianchero,
            su impronta de rebelde enorme,
            de creador enorme,
            de artista esencial,
            excepcional.
 
Este no es un adiós, es un sonido de trompeta;
un sonido de trompeta suyo
que resonará por los siglos de los siglos,
            como un ángel que se eleva,
            como un genio que revive en cada nota.



Santiago de Chile, 19 de marzo de 2021


 (Fuente: Descontexto)

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