Toco rondas infantiles con una mueca en los labios
Un muñeco podrido bajo tierra en un jardín y las ciruelas perdiendo el gusto ácido en el agua. Tras las carcomidas lanzas de madera de una reja se le pegan los pétalos en los labios a un niño que muerde flores rojas. Y yo con mis grandes manos, desde lejos, comienzo a tocar el piano de juguete.
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)
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