Nunca me amarré
a los suelos,
a su gola
y patriciado.
Ni arcilla hinchable
o resquicio
casi húmedo.
Ni alterado primario,
ni apto
al pastoreo,
algo acopiado,
diría.
Ni coloidal indefinido
ni bacteria de humus
que al secarse
mueve la turbera
del amor
y lo desciende.
Ni depósito volcánico
tampoco
rubí abandonado
por glaciares.
Ni sensorio-vegetal
de latitud
media o alta.
Ni cieno
de río ancho
ni sequía anexa.
Casi negro,
blando con los blandos,
piedra en mano para los otros,
sombrero trunco.
Ni superficial
a horizonte y calcio,
ni cuatro zancadas
o textura vieja.
Ni al rojo ni al amarillo,
ni al cianífero
del vestido pájaro tropical,
tórrido de a trechos,
meteorizado.
Ni fibra, y sí mucha fibra,
delgado músculo cordial,
relieve en la atmósfera
diamantina,
vigor y mórbido,
fracción orgánica.
- Inédito -
No hay comentarios:
Publicar un comentario