martes, 7 de noviembre de 2023

Gsús Bonilla (España, 1971)

 

UN POEMA DE  EL MUNDO FLORECE PARA SER ESCRITO

 




 

 

DEJAD EN PAZ DEL HOMBRE LA CORTEZA QUE SALE EN SU DEFENSA

desistid en atizar a este tizón incandescente

que se pierde inmediato en la senda de su frío

y hágase presente

la delicada piel de la palabra hierro

 

Con esta madera muerta cargo

y asciendo arácnido por la hebra de hilo, el edificio

y los cartílagos

 

si algo forma parte del entorno, eso soy:

ungüento y aceite. Pócima

ahora, que la procesionaria no hace tanto estrago

y no encuentro historiales de roturas

 

Cuando despierte cerraré el trato

desconozco a dónde iré con este daño y la boca partida

si no es hacia otro punto cardinal oculto en la superficie

[del espejo

y el reflejo que me atiende esta mañana dirige la vista hacia

[otra latitud

 

aseo mi barba, aseo mis dientes, aseo

la oquedad de mis oídos

por asear aseo el cabello lacio y casposo

ápice y penacho

que embellece a una mazorca

 

cuánto aseo, me pregunto, para tanta fisura

[interminable

sin embargo, sigo percibiéndome desagradable

[en mi

caligrafía de escarabajos

 

Indago en la rebañadura de las uñas

no sé qué raíz encontraré

o semilla olvidada antaño

cerca de la roca original

 

me reservo mi derecho micelar a fabular

en el compromiso del poema

 

mi madre es una Araucaria que vuelve

[a guiñarme un ojo

y tarde o temprano sé que me comeré

[sus párpados.

 

 

 

Gsús Bonilla

El mundo florece para ser escrito:

Cuadernos de un ecosicario

[La negligencia del jardinero]

 

               La oveja roja

 

             (Fuente: Papeles de Pablo Müller)

 

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