domingo, 6 de junio de 2021

Angel Cerviño (Lugo, España, 1956)

 

 

FATIGA DE SER

 
Tal como Philipp Mainländer alcanzó a prever, antes de poner también él fin a su vida colgándose de una soga, el Big Bang fue el suicidio de Dios.
 
Fatigado de su omnipresencia el Uno resolvió que le era más deseable el no-ser, pero su saturación de ser era tanta que esa descarga de energía no pudo realizarse de forma inmediata sino gradualmente, como una desmesurada extenuación progresiva gobernada por la entropía; así su muerte retardada ocasionó la eclosión del mundo de los seres y fue el origen de la multiplicidad de fenómenos en declive.
 
El universo, lo que llamamos vida, no sería más que la agonía de los fragmentos de Dios que el Big Bang expandió, el lento enfriarse de sus rescoldos; un proceso de desintegración de eras y galaxias que en el tiempo de la divinidad apenas tiene la duración de un pestañeo.

 

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